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No des nunca nada malo ni bueno por sentado. Todo sucede por algo.

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Seguro que muchas veces en vuestra vida, habéis pensado en qué suerte habéis tenido, o en qué desgraciados o afortunados habéis sido, o lo sois en éste momento, por determinadas circunstancias que os sucedieron en el pasado, u os están sucediendo en éste instante.

Hoy os quiero dejar un cuento corto, para que se comprenda que no se puede dar nunca nada por sentado en esta vida. Que lo que hoy es asi, mañana puede ser totalmente diferente y a la inversa…..y sobre todo…. que hay que dar tiempo al tiempo, siempre…..

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Veamos lo que trae el tiempo…

Había una vez un campesino chino, pobre pero sabio, que trabajaba la tierra duramente con su hijo. Un día el hijo le dijo:

– Padre, qué desgracia! Se nos ha ido el caballo.

– Por qué le llamas desgracia? – respondió el padre- Veamos lo que trae el tiempo…

A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.
– Padre, qué suerte! – exclamó esta vez el muchacho -Nuestro caballo ha traído otro caballo.
-Por qué le llamas suerte? – repuso el padre- Veamos que nos trae el tiempo…

En unos cuantos días mas, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado al jinete, se encabritó y lo arrojo al suelo. El muchacho se quebró una pierna.

-Padre, qué desgracia! – exclamó ahora el muchacho -Me he quebrado la pierna!
Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció: -Por qué le llamas desgracia? Veamos lo que trae el tiempo…

El muchacho no se convencía de la filosofía del padre, sino que gimoteaba en su cama.

Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey,  buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo.

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El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno.

Cuantas veces he pensado yo a lo largo de mi vida, lo mismo que pensaba éste joven del cuento, y cuantas veces me ha hecho comprender el paso del tiempo, lo equivocada que he estado y he dado gracias al final, por esas supuestas “desgracias o rachas de mala suerte”, que resultaron ser bendiciones.

Sin embargo, también se pueden dar la circunstancias contrarias, por supuesto. Se puede pensar “que suerte que me ha sucedido X cosa…” y luego darte cuenta con el transcurrir del tiempo, que eso que creías tan maravilloso, finalmente se convirtió en algo en tu vida muy negativo, que no esperabas.

Por todo ésto, la moraleja de este antiguo consejo chino es que la vida da tantas vueltas, y es tan paradójico su desarrollo, que lo malo se hace bueno, lo bueno malo. Lo mejor es esperar siempre el día de mañana, pero sobre todo confiar en DIOS, porque todo sucede con un propósito positivo para nuestras vidas y para el plan infinito, con el objetivo de que crezcamos, de que evolucionemos internamente, para poder ser cada día mejores de lo que somos en éste momento…..

 

 

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Tener una buena actitud, sí importa.

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 ¿Cuantas veces por diversas circunstancias nos consideramos derrotados? ¿Cuantas veces pese a que ponemos nuestro mejor esfuerzo, las cosas no resultan como deseamos? Y lo que es peor aún, antes de que alguien esgrima alguna palabra, nosotros mismos ya nos derrotamos.

Dejamos que la mala actitud afecte nuestra autoestima, y en lugar de aprender de esa área de oportunidad, nos cerramos sobre nosotros mismos y no aprendemos lo positivo de esa situación, nos consideramos tan perfectos en ocasiones, que no admitimos el que podamos cometer un error, pero, si cambiáramos nuestra actitud, comprenderíamos que esa debilidad, puede convertirse en una fortaleza aprendiendo a canalizarla.

Os hablaba en alguna ocasión de que cuando se nos presentan situaciones adversas o conflictivas en la vida, situaciones que no nos salen como nosotros quisiéramos, hay que mirar la otra cara de la moneda.  y comprender que a la vez se nos están ofreciendo nuevas oportunidades, ya que toda adversidad lleva consigo una oportunidad, pero, a su vez,  también es necesario que podamos aceptar nuestras limitaciones y desarrollarlas adecuadamente.

Tened siempre presente, que cambiando la actitud, podéis cambiar el mundo. La mayor parte de lo que nos pasa, depende de nuestra actitud, depende de nosotros mismos. 

Os dejo bajo éstas líneas, una historia que creo os va a servir de ayuda.

Una buena actitud

Un niño pequeño salio al jardín para jugar con una pelota y un bate de baseball.

Se colocó en la parte central de su jardín, acomodó su gorra, fijó su vista en el horizonte y se dijo para sí: “Soy el mejor bateador del mundo” lanzó la pelota al aire pero falló el golpe.

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Sin un segundo de vacilación, recogió la pelota, miró el solar que estaba contigüo a su jardín y lanzándola al aire de nuevo, dijo: “Soy el mejor bateador del mundo”. Falló de nuevo el golpe, falla numero dos.

Tomó nuevamente la bola, con una concentración mayor, con mas determinación diciendo.”¡Soy el mejor bateador del mundo!” la lanzó al aire y giró el bate con toda su fuerza. Y sin embargo, llegó a la falla numero tres.

El niño bajó su bate y sonrió ampliamente “¿Cómo ves?” dijo él: “¡Soy el mejor lanzador de todo el mundo!”.

Esta sí es una buena actitud. En algunas ocasiones, simplemente tienes que decidir fijarte en el lado bueno de la situación.

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Cuando las cosas no salen como uno ha planeado, en lugar de cegarse, busca algo bueno en las circunstancias. Llena tu mente con pensamientos buenos. No importa en ocasiones si tienes la aptitud para hacer las cosas , lo que importa es que tengas la actitud adecuada para intentarlo.

La actitud (Charles Swindoll)

  • Cuanto más amo, más compruebo el impacto de mi actitud en la vida.
  • La actitud es a menudo más importante que los hechos.
  • La actitud es más importante que el dinero.
  • La actitud es más importante que el pasado.
  • La actitud es más importante que las circunstancias.
  • La actitud es más importante que los fracasos o los éxitos.
  • La actitud es más importante que lo que la otra gente piensa, dice o hace.
  • La actitud es más importante que la habilidad física, o capacidad mental.
  • La actitud puede destruir una compañía… una asociación… o un hogar…
  • Lo notable es que tengo una opción todos los días, con respecto a la actitud que abrazaré para ese día.
  • No puedo cambiar el pasado.
  • No puedo controlar el futuro.
  • No puedo controlar cómo actuará otra persona.
  • La única cosa que puedo hacer es controlar mi propia actitud.
  • Estoy convencido de que la vida es 10% lo que me sucede, y 90% cómo reacciono a ello.
  • Me doy cuenta de que todo depende de mí, porque yo estoy a cargo de mi actitud.

La taza de cerámica. Nunca se nos da más de lo que podamos soportar.

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Se cuenta que una vez, en Inglaterra, existía una pareja que gustaba de visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres. Una de sus tiendas favoritas era donde vendían vajillas antiguas. En una de sus visitas a la tienda, vieron una hermosa tacita.

—¿Me permite ver esa taza? —preguntó la señora—. Nunca he visto nada tan fino como eso!

En cuanto tuvo en sus manos la taza, escuchó que la tacita comenzó a hablar.

La tacita le comentó:

—¡Usted no entiende! Yo no he sido siempre esta taza que usted esta sosteniendo. Hace mucho tiempo, yo sólo era un montón de barro amorfo. Mi creador me tomó entre sus manos, y me golpeó y me amoldó cariñosamente. Llegó un momento en que me desesperé, y le grité:

—¡Por favor, déjame ya en paz!

Pero sólo me sonrió, y me dijo:

—Aguanta un poco más, todavía no es tiempo.

Después me puso en un horno. ¡Yo nunca había sentido tanto calor! Me pregunté por qué mi creador querría quemarme, así que toqué la puerta del horno. A través de la ventana del horno pude leer los labios de mi creador, que me decían:

—Aguanta un poco más, todavía no es tiempo.

Finalmente se abrió la puerta. Mi creador me tomó y me puso en una repisa para que me enfriara.

—¡Así está mucho mejor! —me dije a mí misma.

Pero apenas me había refrescado, cuando mi creador ya me estaba cepillando y pintándome. ¡El olor de la pintura era horrible! Sentía que me ahogaría.

—¡Por favor, detente! —le gritaba a mi creador.

Pero él sólo movía la cabeza haciendo un gesto negativo, y decía:

—Aguanta un poco más, todavía no es tiempo.

Al fin dejó de pintarme; pero esta vez me tomó y me metió nuevamente a otro horno. No era un horno como el primero, ¡sino que era mucho mas caliente! Ahora sí estaba segura que me sofocaría. ¡Le rogué y le imploré que me sacara! Grité, lloré, pero mi creador sólo me miraba, diciendo:

—Aguanta un poco más, todavía no es tiempo.

En ese momento me di cuenta que no había esperanza.

¡Nunca lograría sobrevivir a ese horno! Justo cuando estaba a punto de darme por vencida, se abrió la puerta y mi creador me tomó cariñosamente y me puso en una repisa que era aún más alta que la primera. Allí me dejó un momento para que me refrescara. Después de una hora de haber salido del segundo horno, me dio un espejo y me dijo:

—¡Mírate, ésta eres tú! Yo no podía creerlo, ¡ésa no podía ser yo! Lo que veía era hermoso.

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Mi creador, nuevamente, me dijo:

—Yo sé que te dolió haber sido golpeada y moldeada por mis manos, pero si te hubiera dejado como estabas, te hubieras secado. Sé que te causó mucho calor y dolor estar en el primer horno, pero de no haberte puesto allí seguramente te hubieras quebrado. También sé que los gases de la pintura te provocaron muchas molestias, pero de no haberte pintado tu vida no tendría color. Y si yo no te hubiera puesto en ese segundo horno, no hubieras sobrevivido mucho tiempo, porque tu dureza no habría sido la suficiente para que subsistieras.

¡Ahora tú eres un producto terminado! ¡Eres lo que yo tenía en mente cuando te comencé a formar!

AUTOR DESCONOCIDO

Igual pasa con nosotros. Dios nunca nos va a tentar ni a obligar a que vivamos algo que no podamos soportar. Dios sabe lo que está haciendo con cada uno de nosotros. Él es el artesano y nosotros somos el barro con el cual Él trabaja. Él nos moldea y nos da forma para que lleguemos a ser una pieza perfecta y podamos cumplir con su voluntad.

El Ratón Pérez y el Hada de las Sonrisas. Un cuento diferente y motivacional.

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El Ratón Pérez y el Hada de las Sonrisas. Un cuento diferente y motivacional.

Decía el gran genio Pablo Picasso, que “Lleva mucho tiempo crecer, hasta convertirse en un niño”, y para todos vosotros quienes habéis crecido lo suficiente, os dedico especialmente éste cuento corto que he escrito e ilustrado con todo mi cariño. Una historia diferente del Ratón Pérez, que por cierto, tiene una compañera inseparable que muchos no conocéis todavía, el Hada de las Sonrisas.

Espero que os guste mucho, que os haga pensar, y sobre todo lo que más me gustaría que os sucediera, es que os saque una bonita sonrisa. Sigamos creciendo y convirtiéndonos en niños.

Si preferís leerlo en archivo PDF, os lo dejo descargable también si pincháis AQUÍ.

Un abrazo a todos.

El Ratón Pérez y el Hada de las Sonrisas

Un cuento diferente y motivacional, dedicado a todos los niños y adultos

Érase una vez hace muchos años, en un pueblecito entre las montañas, vivía una familia de ratoncitos en el interior de un pequeño agujero en la pared, de una tienda de comestibles.

La tienda era muy concurrida y animada, ya que era el único comercio existente en donde poder comprar comida en todo el pueblo, y todos sus habitantes se abastecían allí.

En un rincón del local, estaban la panadería y confitería, y es en ésta zona, en dónde más disfrutaban los ratoncitos que vivían allí, ya que por las noches cuando el propietario del comercio cerraba el local y se iba a su casa, ellos aprovechaban a corretear por todo el lugar, para alimentarse de los pequeños restos de comida que se caían de las bolsas de los clientes, y lo que más les gustaba comer, eran las migajas de pan y dulces que encontraban por el suelo repartidos, además de los pequeños trozos de sabroso queso que quedaban desperdigados tras su corte. Un manjar para ellos.

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La familia de ratoncitos se componía de nueve miembros. El padre, la madre, y sus siete hijitos. Para ponerles sus nombres, tuvieron una idea muy original, al ser siete, decidieron que el nombre de cada uno de ellos, en su primera sílaba, comenzara como cada nota musical, de tal manera que el ratoncito que había nacido el primero, su nombre comenzaría con la primera nota musical, llamada “Do”, y al último ratoncito recién nacido, le correspondería la última nota musical, que se llama “Si”. Así que fueron bautizados en orden de mayor a menor como “Do-mingo”, “Re-gina”, “Mi-guel”, “Fá-tima”, “Sol-edad”, “Lá-zaro” y “Si-món” y su apellido, como era tradición familiar, sería el del padre de la familia, “Pérez”.

Pedro y Nieves, así se llamaban los padres de los siete ratoncitos, eran muy dichosos junto a sus hijos. El tiempo transcurría entre juegos y risas, hasta que los pequeños animales fueron cumpliendo la edad suficiente, como para poder ayudar a sus padres en las tareas cotidianas, y esos quehaceres que para ellos eran muy importantes, consistían fundamentalmente en ayudar a los más necesitados, y es que la familia “Pérez”, tenía un corazón de oro.

Sus abuelos y bisabuelos ratones, les habían enseñado que solo por tener un poco de comida cada día con la que poder alimentarte, y un techo en el que poder cobijarte era una enorme fortuna, y si además de eso puedes tener algo de ropa para ponerte, y no pasar frío en el crudo invierno, entonces hay que ser muy agradecidos a la vida, por tantos regalos otorgados, los cuales no son concedidos a todo el mundo y se deben compartir con quienes tienen menos o incluso, nada, porque como los “Pérez”, habían aprendido, “No es más rico quién más tiene, sino quién menos necesita”.

También aprendieron, que el mayor regalo o don que existe, es el amor, porque sin amor la vida no tendría ningún sentido, y es que no tener amor, ni poder darlo, es la mayor de las pobrezas. Por todo ello, se dedicaban a dar a quienes lo necesitaban, la parte que podían de lo que ellos tenían, y sobre todo también mucho amor. Su pensamiento era “Si somos tan afortunados, debemos compartir nuestra fortuna con quienes son más desdichados, para que haya un equilibrio”.

Mamá Nieves, junto con sus tres ratoncitas, Regina, Fátima y Soledad, se dedicaban a coser prendas de ropa, para regalárselas a los ratones que tenían más carencias. Los materiales con los que las ratoncitas podían coser, podían conseguirlos afortunadamente, en un comercio en el que vendían muchos tipos de hilos y de lanas, y es que éste local, estaba situado junto a su hogar, el cual podía comunicar con las dos tiendas, ya que a ambas solo las separaba una pared, la misma en la que la familia de ratones vivía.

Por su parte, Papá Pedro, salía por el mundo junto con sus cuatro ratoncitos Domingo, Miguel, Lázaro y Simón, para repartir entre los ratones más necesitados, la poca comida que podían recoger, de los restos que encontraban en el suelo de la tienda de comestibles,  para después dársela a todos los ratones que más hambre pasaban del lugar, y así poder ayudarles a sobrevivir.

Y así transcurría el tiempo, hasta que un buen día, el más pequeño de los ratones, Simón, se dio cuenta de algo de lo que no se había percatado, hasta ese mismo momento en el que sí lo hizo.

Aunque él era muy feliz ayudando a quienes no les había sonreído mucho la suerte, y se sentía muy querido por su familia y todos quienes le rodeaban, sentía que algo faltaba en su vida, como una especie de vacío interno, y no se había dado cuenta de ello, hasta ese día, en el que le pareció escuchar proveniente de su interior, una voz que le decía “Simón, tienes una misión muy especial, y un don que va a despertar”, y a partir de ese instante, cada noche cuando cerraba los ojos y antes de dormirse, hacía lo que le habían enseñado sus padres a sus hermanos y a él, cuando eran más pequeños y les decían:

– Hijo mío, cuando seas más mayor y seguramente te surjan dudas o preguntas sobre muchas cosas de la vida, cierra los ojos, imagínate un cielo repleto de estrellas, y pregúntale a la estrella que veas más brillante, todo aquello que te inquiete, porque seguro que algún día, en el momento adecuado, recibirás la respuesta que necesitas, y puede ser que de la forma en que menos imagines muchas veces.

Y así lo hizo Simón, durante varios días, cerraba sus ojos y se centraba en la estrella más brillante, preguntándola:

– Dime estrellita, ¿Por qué siento que algo me falta? ¿Por qué siento éste vacío?

Y un día, de repente, cuando Simón estaba concentrado en su estrella y en sus preguntas, ocurrió un suceso maravilloso, la estrella le respondió al fin:

-Querido Simón, abre tus ojos, no necesitas tenerlos cerrados para poder verme hoy, puesto que aquí, a tu lado, estoy.

Tal y como le dijo la estrella, abrió súbitamente sus grandes ojos azules, y no podía creer lo que estaba viendo ¡¡Su estrella sentada en su cama!! Era un Hada maravillosa de enormes alas multicolor, que despedía un brillo que iluminaba todo a su alrededor. Tenía aspecto de mujer de edad madura, con una melena increíblemente larga de color blanco que despedía destellos , y su atuendo era impresionante, ya que su cuerpo estaba cubierto por una especie de vestido, lleno de hojas verdes, y en el centro de su pecho, brotaba una gran flor colorada, que pareciera ser su corazón.

El hada comenzó a hablarle y le dijo:

– Hola, mi querido ratoncito, soy tu estrella, tu Hada Madrina, me llamo Camila, y he venido a verte, en respuesta a esa especie de vacío que sientes en tu interior.

Las Hadas Madrinas estamos velando por cada ser vivo que existe en el Mundo, y a cada una de nosotras, la corresponde hacer una determinada labor, para el buen equilibrio y funcionamiento de todo lo existente, a mí me acaban de asignar ser el “Hada de las Sonrisas”. Nosotras solo nos dejamos ver en muy raras y especiales ocasiones, cuando es estrictamente necesario que así sea, y ahora contigo, lo es.

Ser  Hada de las Sonrisas es una misión única y muy importante. Mi labor consistirá en fabricar estrellas, utilizando los dientes de leche que se caen cada día a los más pequeños. Pero, para poder recoger todos esos dientes, necesito un compañero ayudante que me los traiga al lugar en el que vivo que también será su hogar, y ese vas a ser tú, hijito, porque vosotros, los roedores, sabéis bien la importancia que tienen los dientes.

Si te preguntas por qué te he elegido, la razón es fácil, has nacido en el seno de una familia extraordinaria, y eso te hace especialmente indicado para el puesto, por todos los valores tan importantes que has aprendido, totalmente necesarios para desempeñar ésta labor, y es que, vamos a sembrar ilusión hijito, y eso también es ayudar a los demás como hacías hasta ahora, con toda tu familia. Quien no tiene ilusión o sueños en la vida, está perdido y vacío, por eso es tan importante nuestra misión.

Respondió Camila al asombrado Simón.

¡¡Qué ilusión Hada Madrina!! Necesito hacerte una pregunta, ¿Qué significado tiene fabricar una estrella de cada diente de leche caído?

-Muy sencillo Simón, como te dije antes, vamos a sembrar ilusión. Cada diente de leche caído, servirá para sembrar estrellas en el cielo, y cuando todos los pequeños a quienes se les cayeron sus dientes, crezcan y se hagan adultos, podrán mirar al cielo buscando su estrella para pedirla un deseo, y tener presente una cosa muy importante, aunque las estrellas haya momentos en el día en que no se vean, eso no significa que no estén ahí, siempre están brillando en el firmamento, recordándonos que ellas son el reflejo celestial de las sonrisas de los niños, que siguen siendo niños ahora, y de los niños que un día fuimos todos, lo cual no debemos olvidar. Siempre hay que seguir mirando hacia arriba o en nuestro interior, en busca de nuestra estrella, como tú hacías hasta ahora, soñando con ella, porque en cualquier momento, los sueños pueden dejar de ser sueños, y volverse realidad. Sin ilusión, sin sueños, no se puede sonreír, y un día que no se ha sonreído es un día perdido.

Simón estaba emocionado con la misión tan importante que le había sido encomendada, y le preguntó una última cosa más a Camila:

-Querida Hada Madrina, y ¿qué es lo que voy a tener que hacer exactamente, y cómo?

-Veo que estás impaciente hijito, porque te lo iba a decir ahora mismo – Respondió Camila

Y prosiguió:

– Lo primero es darte una indumentaria adecuada a tu nuevo trabajo.

Camila movió la fantástica varita mágica que portaba en su mano derecha, diciendo el siguiente encantamiento:

“Hazme un traje ideal, para éste ratón sin igual,

Un zurrón es necesario, para que guarde los dientes, las notas y el dinero,

Un sombrero con una brújula quiero,

Para trotar por el mundo en un segundo,

Repartiendo felicidad sin parar”

En un momento y tras estas palabras mágicas, Simón se vio convertido en un ratón muy elegante. Camila lo había vestido con un traje estupendo. Chaqueta beige con grandes solapas verdes, y en la zona del cuello, unas piedras que parecían pequeñas estrellas brillantes. Debajo de la chaqueta, un chaleco de piel color marrón oscuro, con diversos botones de metal, en doble fila. En el cuello un pañuelo rojo que le daba un toque de distinción. Pantalones vaqueros color azul, para poder estar más cómodo corriendo por el mundo. En su cabeza un gracioso sombrero alto redondeado, con una brújula en el frente adornándolo, y por último unas grandes gafas de cristales transparentes, que dejaban ver sus enormes ojos azules, eran el complemento perfecto a todo el vestuario.

Camila le explicó para qué servía ésta peculiar indumentaria:

-Simón, este traje que llevas, es un traje mágico, al igual que tu labor. La brújula en el sombrero, te servirá para guiarte en la búsqueda de cada diente, y para poder llegar a mi hogar, al cual deberás ir a llevarme todos los dientes recogidos a lo largo de la noche, para luego poder convertirlos en estrellas.

-El zurrón tiene un fondo infinito, y dos compartimentos. Un compartimento es para que guardes en él todos los dientes, y el otro compartimento es para que guardes todas las monedas, notas y fotografías. Cada vez que recojas un diente, tienes que dejar a cambio una moneda y una nota con tu fotografía, como señal de agradecimiento, que ponga lo siguiente:

“Querida/o notaratonperezangelesblog(nombre del pequeño/a),

¡¡Has perdido tu primer diente!! Me lo llevo en mi zurrón y lo convertiré en una estrella que ilumine el cielo, con su resplandor. Quizás algún día ¡¡podrás pedirle un deseo!! Cuida mucho de tus nuevos dientes, que crecerán rápidamente sanos y fuertes. ¡¡No olvides darles un buen cepillado, todos los días tras las comidas!!

Con todo mi cariño.

El Ratón Pérez.

P.D.: Por favor, no te olvides de mí cuando crezcas.

Todo esto se tiene que hacer para que los pequeños no nos olviden hijito, no olviden su ilusión, ni su estrella, cuando sean adultos, y si tienen hijos poder transmitírselo, para que ellos puedan tener esa misma ilusión, que un día tuvieron sus padres. Además, así cuidarán mejor su higiene dental y con ello podrán lucir unas espléndidas sonrisas. Sólo así nosotros podremos seguir existiendo, el día que nos olviden, desapareceremos.

-¡¡Así se hará desde ahora y hasta siempre Hada Madrina!!- Contestó Simón.

Y así se sigue haciendo hoy en día, cada noche, y ojalá que para siempre. Si alguna vez notamos que comenzamos a olvidarles, solo tenemos que mirar al cielo o cerrar nuestros ojos, porque allí estará siempre esperando nuestra estrella con una gran sonrisa, y quien sabe, tal vez algún día, baje a hacernos una visita…

FIN

Autora /Ilustradora:  Mª Ángeles A. Cienfuegos

 

 

Un ángel llamado mamá. Precioso cuento dedicado a todas las madres.

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Mañana celebramos el Día de la Madre, y un buen regalo puede ser dedicarla un cuento tan bonito como el que hoy quiero compartir aquí con todos vosotros, queridos amigos y lectores.

Desde aquí mis felicitaciones a todas las madres del mundo, concretamente a todas las buenas madres o “ángeles mamá” , porque eso sí, también hay que saber ser madre y demostrarlo, y es que hay de todo en la Viña del Señor, como se suele decir.

Un ángel llamado mamá

Cuenta la leyenda que un angelito estaba en el cielo, cuando Dios, lo llamó y le encomendó una misión, con dulce voz le dijo, tendrás que ir a la tierra y nacer como los humanos, serás un pequeño niño y crecerás hasta llegar a ser un hombre.

Espantado el angelito, preguntó, pero Señor, ¿cómo haré para vivir tan pequeño e indefenso, quien me cuidará?

– Entre muchos ángeles escogí uno para ti que te está esperando y te cuidará.

– Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso me basta para ser feliz…

– No te preocupes, tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.

– ¿Cómo entenderé lo que la gente habla si no conozco el idioma de los hombres?

– Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y con cariño te enseñará a hablar.

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– ¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?

– Tu ángel juntará tus manitas y te enseñará a orar y podrás hablarme…

– He oído que en la tierra hay hombres malos, ¿quien me defenderá?

– Tu ángel te defenderá a costa de su propia vida.

– Pero estaré triste ya que no te veré más.

– Tu ángel te hablará siempre de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado durante todo el tiempo que estés entre los hombres.

El angelito ya empieza a escuchar las voces que venían de la Tierra y atemorizado y con lágrimas en los ojos, dijo…

Dios mío, dime por lo menos el nombre de ese ángel que me cuidará,…

“Su nombre no importa tú, le llamarás MAMÁ”

 

Nota: La fotografía que ilustra ésta entrada, somos mi madre y yo 🙂

 

Feliz Día del Libro. Os dejo un regalo para todos vosotros y también pensamientos.

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Queridos amigos y lectores,

Hoy día 23 de Abril, se celebra el Día del Libro y éste año quiero celebrarlo con todos vosotros de una forma especial.

Hace unos meses, mientras hablaba por teléfono largo rato con mi madre, me puse a dibujar en una servilleta mientras transcurría la conversación, y al finalizar me doy cuenta de que lo que había dibujado sin pensar en ello, era ni más ni menos que una simpática niñita, un bebé que aquí os muestro tal y como se quedó en ese momento.

FeliciaMe quedé mirándola un rato, porque me sorprendió dibujar algo así sin pensar realmente en lo que estaba haciendo, ya que estaba concentrada en la conversación, y no en el dibujo, cuando de repente se me vino a la cabeza un nombre, “Felicia”, ya que miraba a ésta niñita, y solo me transmitía mucha felicidad, así que así la “bauticé”.

Pasados unos días, éste dibujo me transmitió algo más que “felicidad”, y mi mente se puso a trabajar para crear algo más importante que una ilustración aislada en una servilleta. Realmente, me inspiró a hacer algo que en verdad hacía mucho tiempo quería hacer, y ese “algo”, era y es una ilustración dedicada a todos quienes os guste leer, a todos quienes os gusten los libros.

Pensé para mi, “Esta niña está un poco solita, le voy a dar un hermanito mellizo, y además un entorno tan mágico, como la magia que me ha transmitido ella a mi”, y dicho y hecho. En mi cabeza solo veía Hadas y magia dentro de un libro, y esa es mi ilustración final que hoy os quiero regalar aprovechando el día que celebramos.

Espero que os guste mucho y que la disfrutéis tanto como yo he disfrutado haciéndola. He querido simbolizar en ella, los 4 elementos de la Naturaleza, el agua, la tierra, el fuego, y el aire, y el quinto elemento, que es el “éter” o espíritu. Éste quinto elemento, tal vez os preguntéis cual es, ya que es “invisible”, y es muy sencillo, en éste caso, ese espíritu es el de nuestro niño interior.

Todos tenemos uno, lo que sucede es que muchos lo dejamos de lado o lo olvidamos cuando nos hacemos “adultos”, y cuando eso pasa, dejamos de apreciar toda la “magia” de la vida, porque perdemos esa parte inocente que nunca debería desaparecer, y es la que hace que nos maravillemos hasta con las cosas más pequeñas que nos rodean, que a menudo suelen ser las más grandes e importantes, y que veamos “más allá” de lo que nuestros “ojos físicos” alcanzan a ver.

FONDOLIBROMAGICO

Aprovecho a deciros también, ya que es un día especialmente indicado para ello, que siento mucho no poder estar publicando y compartiendo con vosotros más entradas aquí, pero es que precisamente estoy sumergida de lleno desde hace un par de meses, en un nuevo proyecto que tengo, que es ni más ni menos que un libro, o más bien una baraja que llevará su libro explicativo para saber utilizarla. Un tarot muy especial concretamente, y es que como ya sabéis quienes me conocéis desde hace tiempo, a mi siempre me ha atraído mucho todo lo relacionado con la magia y el esoterismo, especialmente, desde que pasé por una experiencia cercana a la muerte a los 17 años que cambió mi vida, y éste Tarot que estoy haciendo, es un sueño que tenía por realizar hace mucho tiempo, al que por fin le estoy dando forma, y es que todo al final, tiene su momento en la vida. Más adelante, cuando lo tenga más avanzado os iré informando.

Según voy cumpliendo años, me doy cuenta de que las cosas no llegan antes de tiempo, no llegan después después de tiempo, y mucho menos llegan cuando nosotros queramos que lleguen. Todo tiene un orden universal. Todo llega en su justo momento, y si no llega nunca ese momento “especial”, simplemente es porque lo que pensábamos nosotros que tenía que ser, en realidad no tiene que ser porque no es lo mejor para nosotros, y por eso no se nos da, y se ofecerá en su lugar , o nos será dada, una “alternativa” que será definitivamente mucho mejor que lo que en principio teníamos pensado, y es que al final, las mejores cosas suceden cuando menos las esperas.

Un abrazo a todos y Feliz Día del Libro.

El corazón más hermoso. Cuento para reflexionar.

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Queridos amigos y lectores,

Hoy quiero compartir con vosotros un cuento “popular”, que deja un mensaje verdaderamente profundo y precioso.

Muchos de vosotros sabéis que me encantan los cuentos, y éste que aquí os traigo, es uno de mis favoritos para hacer pensar o reflexionar. Un cuento que enseña algo importante, muy importante, enseña lo que es el verdadero amor.

¿Cómo creéis que es vuestro corazón? ¿cómo percibís que es el corazón de la gente que os rodea?. Tal vez después de leer ésta pequeña y sabia historia, encontréis respuestas a éstas preguntas. Recordad siempre, que “lo esencial es invisible a los ojos”, como decía “El Principito”.

El corazón más hermoso

Un día un hombre joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca. Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en el ni máculas ni rasguños.

Sí, coincidieron todos que era el corazón más hermoso que hubieran visto. Al verse admirado el joven se sintió más orgulloso aún, y con mayor fervor aseguró poseer el corazón más hermoso de todo el vasto lugar.

De pronto un anciano se acercó y dijo:

– “¿Por qué dices eso, si tu corazón no es tan hermoso como el mío?

Sorprendidos, la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, éste estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos y éstos habían sido reemplazados por otros que no encastraban perfectamente en el lugar, pues se veían bordes y aristas irregulares en su derredor. Es más, había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos. La mirada de la gente se sobrecogió .

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– “¿Cómo puede él decir que su corazón es más hermoso?”, pensaron…

El joven contempló el corazón del anciano y al ver su estado desgarbado, se echó a reír.

– “Debes estar bromeando,” dijo. “Compara tu corazón con el mío… El mío es perfecto. En cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor.”

– “Es cierto”, dijo el anciano, “tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo… Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado. Muchos a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto.

Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me alegro, porque al poseerlos me recuerdan el amor que hemos compartido.”

– “Hubo oportunidades, en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio. De ahí quedaron los huecos, dar amor es arriesgar, pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza, que algún día -tal vez- regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón.”

– “¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?”

El joven permaneció en silencio, lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció. El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez arrancó un trozo del suyo ya viejo y maltrecho y con él tapó la herida abierta del joven. La pieza se amoldó, pero no a la perfección. Al no haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes.

El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior